martes, mayo 20, 2008 |
A mi maestra: Margoth Escandar

Una persona muy especial, la Señora Margoth Escandar de Sutherland, a quien tuve ocasión de visitar hace un par de años, compartimos un sencillo, delicioso y agradable almuerzo. Conversamos de tantas cosas, entre ellas de su amado Chile, nos reimos recordando cantidad de vivencias, se hizo tan corto el encuentro, sin embargo hemos mantenido una linda comunicación vía e-mails y telefónica.
Se que es una de mis lectoras, le gustó la idea de animar a las personas, asi que este post va ser leído por la persona que se convirtió en maestra, que marcó mi vida. Como en el anterior el nombre es real.

Margoth tiene una bonita amistad con mamá, ya que hace años vivíamos en el mismo edificio y en el mismo piso. Teníamos al frente, a una buena distancia una urbanización exclusiva, de casas hermosas, grandes, lujosas.

Había una en especial, la que me fascinaba, se veía imponente, hermosa, con una piscina que se veía bastante grande. Todos los días la miraba, aun en la distancia detallaba con cuidado, casi podía ver las flores de colores en la cuidada área verde que la circundaba, "ah quien fuese la señora de aquella casa" eran siempre mis palabras, las que pronunciaba con un dejo de tristeza, pues el apartamente donde vivía con mis padres era alquilado y amoblado con mucha sencillez. Aquella casa, era un sueño...
quien vive allí debe ser muy feliz me decía yo,
quien fuera...

Asi pasé no se ni cuanto tiempo, creo que mucho para que Margoth se diera cuenta del detalle, la chica de la ventana mirando fijamente hacia aquella hermosa mansión.


Un día se acercó y me dijo quieres conocer aquella casa?
Claro dije de inmediato, si es una maravilla, pero como entrar allí?

Margoth me dice que la señora de aquella casa es amiga suya, asi que si quería esa misma tarde podíamos ir y verla... jupi.......... que alegría.

Hablé con papá para que nos lleve de una vez, y asi fue, a la hora estábamos rumbo a la casa de mis sueños.

Urbanización privada, llamaron para autorizar nuestro ingreso al lugar, iba rumbo a aquel paraíso, no cabía dentro de mi, de la emoción.

Cuando llegamos me quedé boquiabierta, era mejor de cerca que de lejos.

Ya frente a la puerta, antes de llamar al timbre, me preguntó
¿te gustaría ser la señora de esta casa?
claro exclamé enseguida, a quien no le gustaría vivir en este cielo terrenal.

- Acuérdate bien de tu respuesta me dijo, te haré la misma pregunta al salir.

Enseguida tocó el timbre y salió una señora, la dueña, la Señora Norma su amiga. Se veía muy amable, dulce, contractaba con la típica imagen de las personas adineradas. Entramos a "mi paraíso terrenal"

Apenas ingresamos en el salón, oh que maravilla, todo espectacular, bello, lujoso, grandioso, pinturas hermosísimas, delicados detalles, marmol en las columnas, Norma se percató que yo estaba extasiada y me comentaba la procedencia de algunas obras de arte.
Enseguida pasamos a la impresionante cocina, topes y paredes de marmol, no había visto una cocina similar ni en revistas, aquello superaba lo inimaginable para mi. Todo lo que se puede desear para una cocina de ensueño (que feliz la vida de Norma, me decía yo, todo lo puede hacer el dinero).

Luego una habitación estudio, demasiado para mi, impresionante la magestuosidad, buen gusto, estilo y dos títulos universitarios de ella, de la Universidad de Oxford y Harward, otros del esposo. Impactante.

Enseguida pasamos a un patio interior, que según nos acercábamos se veía como todo lo anterior, pero... allí estaban los hijos de Norma, un chico de 16 años y una chica de 14, ambos enfermos, el chico de nacimiento con no recuerdo el nombre de la enfermedad y la niña por un error en la transfusión sanguínea.
Ambos, explicó Norma, nunca serían normales.

Ella se especializó en tratar a personas con esa enfermedad para poder cuidar a sus propios hijos. El espectáculo era deprimente. Muchas cosas no las recuerdo, creo que me bloqueé. Norma dijo, "cambiaría toda mi inmensa fortuna y vivir bajo un puente a cambio de la salud de mis hijos", esas palabras aun me suenan en los oidos.

Allí estuvimos un buen rato y enseguida sale de una habitación contígua, una señora mayor, la mamá de Norma, venía en silla de ruedas (era la primera vez que las veía con motor), esa anciana venía con el rostro feliz, estaba consciente de todo lo de la casa, pero había decidido reirle a la vida por el tiempo que le quede de vida, su conversación tan agradable, demostrando una cultura impresionante, parecía una escuela viviente, aun recuerdo su sonrisa.

Enseguida Norma nos lleva a ver su camioneta, especialmente acondicionada para trasladar a sus hijos, equipada con ascensor para poder llevar a su mamá. Mostró la piscina, yo estaba casi en shok.

Saliendo vi una fotografía de un hombre, era una pintura de su esposo, un retrato realizado por un famoso artista (ni se quien), era cuando joven, había muerto víctima de cancer. Ya era demasiado para un solo día.

Me despedí de Norma, en verdad me quería ir, no soportaba el peso de aquellas paredes, todo me parecía oscuro, incómodo, infeliz.

Cuando llegamos de nuevo a la puerta de entrada donde papá nos estaba esperando, apenas la puerta se cerró automáticamente, Margoth me preguntó de nuevo:
¿te gustaría ser la señora de esta casa?
dije un rotundo y seco NO.

Regresamos a casa, no di una sola palabra en el trayecto, fui directo al apartamento y a mi cuarto, estaba totalmente bloqueada por lo impactante que había vivido.
Al buen rato es que comencé a apreciar lo hermoso del apartamento, era inmenso 147m2, todo sencillo, pero había salud, alegría y principalmente esperanzas para un mañana.
Aquel día aprendí, que el dinero no lo es todo
Aquel día aprendí, que el lujo no es garantía de felicidad

Aquel día aprendí, que tener salud y esperanza
es vital para desear vivir



Aquel día descubrí que mi apartamente era hermoso
Aquel día descubrí que la mejor vida
es la que me correspondió vivir

Aquel día descubrí que era feliz

Nunca mas volví a mirar por la ventana y desear ser otra persona que no sea yo misma.

Margoth, te quiero muchísimo, eres muy especial para mi, cuantas cosas hermosas me has enseñado, ten por seguro que si viajo de nuevo iré para allá, aunque deba desviarme de la ruta.
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9 Dejaron huellas de su paso...:

On 20/5/08 22:02 , Gaby dijo...

Siry!!
siempre aprendo cosas hermosas!!...
uno se debe amar tal cual es y no pretender ser otra persona, las cosas materiales viene y van y lo único que nos queda son los sentimientos que albergamos en el corazón, es lo que nos da la felicidad....

y amiga, uno se pone triste a veces por muchas cosas, yo ando un poco triste por algo en especial que me ha dolido como no te imaginas, que aun estoy en preceso de sanación, pero creo que voy bien, poco a poso...bien dicen que lento, pero seguro.
Un saludos y y abrazo!!!!

 
On 20/5/08 22:24 , Marco Escobedo dijo...

Pues sin duda el dinero no lo es todo, amo mi casa a pesar que no sea una mansiòn, amo su tranquilidad y amo mi espacio donde el ruido no penetra y la paz es posible por muchas horas. Amo mi cama que no siendo grande ni lujosa me cobija bien y en la que mis perros se echan calentando mis pies del frio.

Muy buena historia, queria agradecerte por el saludo del cumple, muchas gracias hermanita sigo visitandote. :)

 
On 20/5/08 22:33 , Ricardo J. Román dijo...

Especial escrito haces amiga. Dejas siempre una enseñanza en mí.

Besos.

 
On 21/5/08 00:16 , Cristi dijo...

Hola Mi Siry, muchas gracias por el premio, mira que hasta el dia de hoy lo checo, muchas gracias y te prometo que estare mas amenudo poniendo post para que no se olviden de mi. Te dejo un beso desde utah con mucho amor para ti.

 
On 21/5/08 09:31 , ALMA dijo...

Realmente Siry, tampoco me gustaría ser a mí la dueña de esa casa, el dinero puede comprar pocas cosas, hay quien lo adora como un Dios y por él, se asesina, se estorsiona, se roba, se finge amor y tantas otras cosas..

Pero jamás pudo comprar, salud para nadie, felicidad para el triste, humildad para el rico, amor para el viejo, o bondad para el malvado....

Hay jente que al poseer mucho dinero, se vuelve sobervia y prepotente, yo admiro mucho a esa gente que teniendo mucho dinero es capáz, de mirar a la cara de los pobres y tratarlos a su misma altura.

Realmente esta señora, te enseñó una preciosa lección, el dinero solo es, un trocito de papel, con el que los humanos jugamos a cambiar cosas.

Un besito.

 
On 21/5/08 10:31 , Sole dijo...

No es oro todo lo que reluce. Hay que dar gracias por lo que tenemos.
Un beso

 
On 21/5/08 17:42 , Mena dijo...

Olá!
Passei para te desejar um bom feriado. O texto ficou lindo!
A vida é algo muito precioso, devemos dar graças por tudo o que temos.

"Cem anos é muito tempo" descobre porquê no meu cantinho.
Bj
Mena

 
On 21/5/08 19:29 , Ema Pires dijo...

Hola Siry,
Bonita historia con una sabia moraleja. El dinero no es todo, naturalmente puede ayudar, pero conozco gente con mucho dinero que es muy infeliz. Porque no saben apreciar lo que tienen y tampoco son capaces de compartir solamente una infima parte de lo que tienen con otros que no tienen nada. Su alma está vacía y hacen intentos de suicidio para llamar la atención. Así que debemos agradecer cada día lo mucho o poco que tenemos. Como dicen los budistas: para ser feliz no hay que tener deseos y eso es lo que hay.
Un gran abrazo querida amiga.

 
On 21/5/08 23:36 , Siry dijo...

Que bueno Gaby que vas superando las etapas duras, me alegra mucho, sabes que aqui tienes una amiga.

Marco hermanito, es cierto lo que tenemos es lo mas hermoso, lo importante es aprender a ser feliz con nosotros mismos.

Ricardo, gracias por tu comentario, viniendo de ti, es todo un honor.

Cristy, imaginé andas muy ocupada, tu bebe debe requerir mucho tiempo, gracias por venir.

Alma cuanta sabiduría encierran tus palabras, tienes un don especial, el llamar a las cosas por su nombre. TQM

Sole muy cierto. Biquiños irmán.

Mena Obrigada pe la vissita, e xa cunhecen a brincadeira dos cem anos, moita felicidadade o avó.

Ema, decidí ir contanto parte de mis vivencias, me enseñaron mucho, espero sirvan de lección. Un abrazo también para ti.

 
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