viernes, octubre 19, 2018 |
Las geopatías son factores de riesgo para la salud poco conocidos que pueden generar síntomas y, a largo plazo, enfermedades. Conoce algo más acerca de qué son, cómo identificarlas y qué hacer para protegerse de ellas. 

 Conseguir y mantener un buen estado de salud es una preocupación permanente en gran parte de la población. Cada vez existe una mayor cantidad de información disponible en relación a los hábitos de alimentación, sueño y ejercicio que facilitan esta meta, además de otros elementos que nos ayudan a reforzar el bienestar psicológico y social. 

Además de estos factores, ya conocidos por la mayoría de las personas, todos nosotros estamos expuestos a las radiaciones artificiales y de la Tierra que inciden sobre nuestros procesos biológicos y, consecuentemente, sobre nuestra salud. Desde el suelo que habitamos nos llegan radiaciones que pueden generarnos problemas de salud si permanecemos mucho tiempo sobre ellas. Estas son las geopatías, descubiertas a través de la Geobiología, que es la ciencia que estudia las energías de la tierra y sus relaciones con los seres vivos. 

Los perros poseen una habilidad nata, nunca se acuestan en geopatías
ellos siempre se ubican fueran de ellas
 Las geopatías son lugares de la tierra que emanan radiación (electromagnetismo) en cantidades nocivas para el ser humano y otras especies. Todas emiten radiaciones en vertical hacia arriba con intensidades y efectos para la salud muy diversos que dependerán del tiempo que permanezcamos sobre ellas y de la intensidad de éstas. Se encuentran en muchos lugares alrededor del planeta, por lo que es necesario dejar en claro que no son negativas en sí mismas, pues generan condiciones ideales para ciertas especies, pero pueden tener efectos desfavorables para la salud de los cuerpos -físico y sutiles- de las personas, tales como contribuir a la evolución degenerativa de una enfermedad o ser la causa directa de la misma tras largas permanencias sobre ellas, pues su energía es de baja vibración. 

Existen varios tipos de Geopatías: los cruces Hartmann y Curry, las chimeneas cosmotelúricas, venas de agua, fallas, faldas acuíferas y yacimientos de minerales, entre otras. Revisaremos brevemente algunas de ellas para lograr una mejor comprensión del fenómeno. 

 La Red Hartmann es una malla telúrica magnética, conformada por líneas (consideradas muros que llegan hasta la atmósfera) de 20 cms. aproximadamente y que se enanchan en luna llena hasta 50 cms. Van de Norte a Sur y de Este a Oeste, rodeando todo el planeta. 

 La Red Curry es también una malla telúrica magnética, conformada por líneas (consideradas muros que llegan a la atmósfera) de 50 cms. aproximadamente y que se enanchan en luna llena hasta 80 cms. Van de Noreste a Suroeste y de Noroeste a Sureste, rodeando todo el planeta . 

 Las Chimeneas Cosmotelúricas son un fenómeno que consta de un núcleo central de aproximadamente 40 cms. de diámetro y un anillo que lo circunda de unos 10 cms. de ancho, con una separación entre ambos de unos 15 cms., llegando así a los 65 cms. en total. Además de esto, puede constar de 8 brazos orientados hacia los puntos cardinales, formando una estrella de hasta 8 puntas (Epifanio Alcañiz). Son remolinos de energía, espirales, que giran en un sentido primero, absorbiendo energía vital de seres vivos (humanos, animales y plantas), luego se detienen y comienzan a girar en sentido contrario, contaminando con radiaciones nocivas (José Dekovic). 

 Las Venas de agua son corrientes de agua subterránea, que provienen del deshielo para desembocar en el mar. El roce del agua en las paredes y piedras, de la vena, genera electromagnetismo estático en un ángulo de 90° y de una altitud aproximada de 2 kms.

 Nuestros edificios, nuestras casas, o nuestros lugares de trabajo pueden estar sobre una geopatía, y, como explicamos anteriormente, tienen efectos nocivos para la salud cuando pasamos mucho tiempo sobre ellas, por lo tanto es importante saber si estamos durmiendo o pasamos mucho tiempo trabajando sobre una geopatía. 

 Una forma de saberlo es identificando los síntomas que éstas generan. Si estás durmiendo sobre una geopatía, sentirás que despiertas cansado/a a pesar de haber dormido. Puedes despertar contracturado/a, con una sensación de hormigueo o con dolores musculares que tienden a desaparecer durante el transcurso del día. Si duermes o trabajas sobre una geopatía puedes padecer dolores de cabeza, vértigos, mareos frecuentes, o sufrir infecciones persistentes. Si bien la sensación de vivir sin energía es muy común en estos casos, también pueden aparecer síntomas y enfermedades físicas como el cáncer, o psicológicas, como los trastornos emocionales (depresión, bipolaridad, etc.). Por lo tanto, si tienes estos síntomas, tal vez, sin saberlo, estás sometiendo a tu organismo a un fuerte estrés geopático y es necesario hacer algo para detenerlo. 

 Otra forma de saber si estás pasando mucho tiempo sobre una de una geopatía, es utilizando la radiestesia, que es la facultad para captar las radiaciones electromagnéticas. Esta disciplina calificada como “pseudo-científica” se ha asociado a lo largo de la historia con los zahoríes, que buscaban agua detectando los cambios del electromagnetismo a través del movimiento espontáneo de dispositivos simples sostenidos por sus manos, normalmente una varilla de madera o metal en forma de “Y” o “L” o a través de un péndulo. A través de esta técnica, es posible identificar el mejor lugar para poner tu cama o tu escritorio o lugar de trabajo. Sin embargo, en ocasiones, por las dimensiones que suelen tener las casas y departamentos actuales, no contamos con la posibilidad de mover suficientemente los muebles en estos espacios. Es ahí donde nos vemos enfrentados/as a la necesidad de neutralizar las geopatías para que no continúen afectando nuestra salud. 

 Existen varios sistemas para neutralizarlas, pero son limitados y complejos. Algunos, como los “scap” suelen saturarse, perdiendo efectividad, otros, como las “jaulas radiónicas” son muy complicados de construir y deben ser reposicionados cada cierto tiempo, por lo que no constituyen una solución cómoda y suficientemente efectiva. 
lunes, octubre 15, 2018 |
Derivada de los vocablos "geo" (Tierra) y "pathos" (enfermedad, sufrimiento) la palabra geopatía se utiliza para denominar aquellos lugares, en los que tras largas permanencias sobre los mismos, pueden contribuir a la evolución degenerativa de una enfermedad e incluso a ser la causa directa de la misma. 

Árbol situado en cruce Hartmann tratando de " huir " de la geopatia
que le esta afectando. Foto : Pilar Moreno . Lugar: Finca
Cañada de la Peralosa
Las zonas geopatológicas son lugares donde la emisión de las radiaciones electromagnéticas que emanan de la Tierra pueden afectar a la salud física o psíquica de las personas. También afectan a los animales y plantas. Por el contrario proporciona vitalidad a gran parte de los insectos (puede que a todos, ya que su nivel vibracional es mas bajo que el de personas, animales y plantas). Todos los hormigueros, al menos los que yo he comprobado, están situados sobre una geopatía, y el primer tramo de la senda que trazan las hormigas suele seguir una línea de las redes Hartman o Curry. Las abejas en libertad hacen sus colmenas sobre una geopatía. Los apicultores que sitúan sus colmenas sobre el cruce de una red telúrica consiguen un notable incremento en la producción de miel de sus colmenas, además de aumentar la población de las mismas con abejas de otras colmenas que llegan hasta allí siguiendo una de sus líneas; esto les da vitalidad y en sus salidas efectúan recorridos más largos, lo cual incrementa la recolección de polen. 

 El nivel vibracional óptimo en las distintas especies, quedaría según mi percepción, de la siguiente manera: 
- las bacterias entre 3000 y 4000 UB, 
- los insectos vibran entre 3500 y 4500 UB, 
- los reptiles entre 4500 y 6500 UB, 
- los peces entre 6000 y 7200 UB 
- las aves entre 6500 y 7800 UB, 
- los mamíferos entre 6000 y 8000 UB, 
- las plantas entre 7000 y 7500 UB, 
- los árboles entre 7000 y 7800 UB, y 
- los humanos entre 7000 y 8500 UB. 
El cuerpo humano encuentra su estado óptimo de salud entre 7000 y 8500 UB. Se considera nociva para la salud toda radiación que esté por debajo de las 6000 UB. 

Las radiaciones que podemos encontrar en un punto geopático pertenecen todas al espectro no visible de la luz: rayos cósmicos, rayos gamma, rayos X, rayos infrarrojos, rayos ultravioletas y partículas alfa y beta. Estas radiaciones crean en su vertical una gran cantidad de iones positivos, que descompensan aún más el equilibrio iónico del aire que respiramos. 

Hay que tener en cuenta que estas radiaciones, tanto en cantidad como en composición, varían según el tipo de geopatía. Son cantidades muy pequeñas, casi indetectables, pero suficientes como para alterar nuestra salud si permanecemos mucho tiempo sobre ellas. Afectan principalmente al sistema nervioso, endocrino y hormonal. La célula actúa como un circuito electrónico resonante que se ve afectado por las frecuencias electromagnéticas naturales y artificiales. El ambiente con ionización altamente positiva que producen las radiaciones electromagnéticas favorecen la aparición de radicales libres que dañan la membrana celular. 

El terreno ideal debería tener una calidad biótica de 8500 UB, es decir, ésta es la medición que deberíamos encontrar en las zonas libres de geopatías. Esto no siempre es posible. Se suelen encontrar estas calidades bióticas del terreno, principalmente, en lugares arbolados y en estribaciones de las montañas. Si el lugar donde vivimos no sobrepasa las 7000 UB no es razón para preocuparse, simplemente es mejorable. 

Analicemos con lógica los datos disponibles. El cuerpo humano vibra entre 7000 y 8500 UB, y las bacterias entre 3000 y 4000 UB. El lugar donde más tiempo pasamos es en la cama. Imaginemos que en este punto la calidad biótica es de 8000 UB. Nuestras defensas se encontrarán en un nivel óptimo; por el contrario a las bacterias que constantemente nos asedian estarán más pasivas. Por el contrario, si dormimos sobre una geopatía de 5000 UB, el proceso actúa a la inversa. 

Un fumador empedernido puede contraer un cáncer de pulmón por el deterioro que el humo hará en sus pulmones; pero si duerme en el sitio correcto sin geopatías, sus defensas evitarán en lo posible que sus células se vuelvan cancerígenas, y por tanto es posible que no desarrolle la enfermedad o tarde más tiempo en hacerlo. Si por el contrario duerme sobre una geopatía, el proceso evolutivo de su enfermedad se acelerará. Todas las enfermedades, incluso un resfriado o una gripe, las solemos coger cuando tenemos bajas las defensas, y el dormir sobre una geopatía hace que nuestro sistema inmunitario se debilite. 

Todos nacemos con una alta sensibilidad radiestésica, la perdemos en los primeros meses o años de vida. ¿A alguien le resulta familiar encontrarse a su bebé encogido en su cuna o durmiendo cabeza abajo? Es muy probable que esté sobre una geopatía y huya de ella. Al final se acabará acostumbrado y dormirá sobre ella sin alterarse, igual que los mayores. 

Si usted ha sido una persona sana y unos años después de cambiar de domicilio está siempre con problemas de salud, piense que probablemente esté sobre una geopatía. Según la importancia de la misma tardará, más o menos tiempo en afectar a su organismo. Un Punto Estrella, una chimenea telúrica, o una línea Hartmann de 2º, 3er o 4º orden podrían contribuir en el desarrollo de una enfermedad grave en un periodo de 10 a 15 años como máximo, y una enfermedad degenerativa en unos años más. Hay que tener en cuenta que también intervienen otros factores: alimenticios, genéticos, víricos, contaminantes, intoxicantes, traumáticos, etc., que contribuyen al hecho de que a todas las personas una misma geopatía no afecte de igual manera. 

Un detalle curioso apreciado en mis investigaciones. Una persona que duerme sobre una geopatía se acostumbra a la misma, y cuando no está sobre ella desarrolla una especie de "mono" que hace que inconscientemente la busque. Intentaré ser más claro. A una persona afectada por una geopatía que le ofrezcamos elegir un lugar para sentarse en una mesa, elegirá sin ser consciente de ello, en un porcentaje muy alto, una silla situada en la vertical de una geopatía. 

Mi teoría es que una geopatía importante contribuye directa o indirectamente con al menos el 80% de los casos de cáncer que se contraen actualmente. 

No debemos pensar que estas redes telúricas se encuentran en la naturaleza para dificultarnos la existencia. Posiblemente sin ellas no habría insectos, y puede que sin insectos no hubiese vida. Horadamos montañas, desviamos cauces, realizamos infinidad de vertidos, desforestamos bosques enteros, construimos en torrenteras, destruimos la capa de ozono, etc.; simplemente debemos ser respetuosos con la naturaleza, y no intentar adueñarnos de todo. Hay lugares que no han sido creados para nuestro uso y el saltarnos todas las normas lógicas puede costarnos la salud y a veces la vida. 

Epifanio Alcañiz 
 Investigador de las energías telúricas
jueves, octubre 11, 2018 |
“Si estás buscando a la persona que cambiará tu vida, échale una mirada al espejo.”
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