viernes, diciembre 19, 2014 |
Desde el 24 de octubre que no escribo en el Blog, fueron casi dos meses alejada de lo que ha sido mi actividad habitual desde julio de 2007. Ni siquiera la partida de mis padres, papá en agosto 2010 y mamá en noviembre 2013 me alejaron de escribir. 

Este año 2014 ha sido muy difícil para mi, afrontar la soledad, aceptar que en estas cuatro paredes no hay alguien a quien amar ni me de amor, cuando he necesitado un abrazo o un hombro en que apoyarme, solo ha estado mi almohada. El universo me regaló un hermoso motivo para recuperar la alegría, me envió un bello ser que me dio mucho entusiasmo y comencé a sentirme amada, viva y ya no tan sola. Sin embargo en estos dos últimos meses mi vida sufrió de nuevo duros golpes, muy traumáticos. Un suceso aterrador me hizo ver y sentir la muerte frente a frente, esto ocasionó deterioros en mi salud. Mudarme de casa, la que había sido mi centro de confort, donde viví con mis viejos los últimos 18 años. Con mamá tenía y aun en cierta manera tengo, un duelo mal resuelto. A esta maraña de emociones se suma la pérdida de mi relación amorosa y al mismo tiempo llega la menopausia, para enredar y complicar mi salud emocional ahora también con los cambios hormonales. En todo este proceso delicado, decido construir vivienda nueva, no encontré ninguna en el rango de mi capacidad adquisitiva. Esta decisión es muy crítica por mis problemas económicos, todo ha ido fluyendo pero tengo los nervios a tope. Es precisamente esta nueva "casita en el campo" la que me motiva, pero por momentos hasta esa lucecita se hace muy tenue, debo afrontar todo esto "Sola". Agradezco a ese bello ser su paso por mi vida, asumo la total responsabilidad de los errores cometidos. De ese ser conservo el mas agradable recuerdo, a pesar de las heridas que mutuamente nos infringimos, me quedo con lo bonito, lo bueno, lo bello.

He estado en control médico, trabajando en las últimas semanas el perdón,  las meditaciones y tareas de perdón que hice para ustedes las he estado utilizando para mi. Estoy asistiendo a terapias holísticas, evaluándome, haciendo introspección... Lentamente voy saliendo de ese túnel oscuro y frio.

Hoy me encuentro recuperada de salud física, sin embargo emocionalmente las heridas aun me duelen. He llorado muchísimo. No ha sido ni me es fácil aceptar tantos cambios y pérdida de seres queridos en muy corto tiempo. Poco a poco me voy reconectado nuevamente con lo Divino, renaciendo al Amor Incondicional. 

Hoy es el momento de regresar con mis amados lectores y alumnos. En realidad no escribo para ustedes, confieso que lo hago para mí, todo lo que publico es primeramente para mí. Así comencé, luego me dí cuenta que en este camino de Superación Personal y Espiritual somos muchos los que estamos caminando los mismos Senderos de Luz.

Durante estos siete años han sido 48.428.557 visitas las que he recibido de ustedes. Son muchos los mails preguntando los motivos de mi ausencia, dándome el apoyo y ánimo a seguir. Ustedes son ahora mis motivadores, mis Maestros. Ha sido realmente hermoso el afecto recibido de ustedes, algo impensado. Siempre me hice una pregunta, Cómo saben ustedes cuando estoy triste? Cómo lo saben si no me ven? Debo reconocer que muchos de los seres que están y han estado a mi alrededor nunca han visto las lágrimas detrás de mi sonrisa, en cambio ustedes, si las han detectado. Espero algún día saber el secreto de como lo logran.

A través de este post quiero expresar mis mas sinceras palabras de agradecimiento a todos ustedes por su lealtad, amor y apoyo. Por mostrarme que detrás de cada monitor existe un ser humano, que aun cuando hablen otras lenguas y se encuentren a miles de kilómetros, están muy cerca de mí. 

Gracias, Les Amo desde lo mas profundo de mi Ser.

Hoy es el momento de comenzar de nuevo....
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viernes, octubre 24, 2014 |
Una investigación sugiere que la diabetes tipo 2 se relaciona con la tendencia al resentimiento, la menor probabilidad de perdonar a otros, en De Psicología.com os lo contamos. La investigación la han llevado a cabo C.Nathan DeWall psicólogo social de la Universidad de Kentucky. En su estudio relaciona los síntomas de la diabetes tipo 2 a niveles bajos de perdón y altos en resentimiento

Los resultados siguiere que los niveles bajos de glucosa no solo son peligrosos para la salud, también lo son para la personalidad. Los resultados los han publicado en la revista Personality and Individual Differences

Dewall y su equipo para probar su tesis diseñaron cuatro experimentos. Tres de ellos incluían a 511 voluntarios de 28 años de edad promedio que participaron en un sondeo por Internet. 

En primer lugar se completaba una lista con la cantidad y gravedad de síntomas asociados a la diabetes como por ejemplo, entumecimiento o pérdida de sensibilidad en los pies. 

A continuación se midió su deseo de perdonar utilizando tres escalas diferentes. 

  1.  Una escala de 10 preguntas para medir el grado en que estaban predispuestos a perdonar (con preguntas como , yo puedo perdonar a un amigo por casi cualquier cosa) 
  2. En segundo lugar informaron de su nivel de perdón en situaciones concretas, como , ¿perdonarías a una persona que ha revelado un secreto tuyo? 
  3. Tenían que informar en qué grado habían perdonado realmente a alguien que les había hecho daño. 

Los investigadores encontraron una correlación positiva entre síntomas de diabetes y una tendencia a ser implacable tanto en situaciones reales como las hipotéticas. Encontraron una correlación negativa entre síntomas y la propia tendencia a perdonar. 

4- En esta prueba participaron 182 voluntarios que jugaron a un juego de ordenador en el que podían responder a un comportamiento negativo de su pareja 
  1. Perdonando y siguiendo adelante 
  2. No perdonar y tomar represalias 

Los resultados muestra que los síntomas de la diabetes se relacionan más con el resentimiento y no perdonar que con el perdón

 DeWall y sus colegas señalan que los niveles bajos de glucosa en sangre pueden ser el factor desencadenante de estas actitudes de resentimiento

La glucosa es el combustible para el cerebro, las tareas que requieren autocontrol necesitan grandes cantidades de glucosa. de ahí que el autocontrol sea un recurso limitado. Un factor importante es la promoción de las actitudes de perdón para evitar sus consecuencias negativas. 

La incidencia de diabetes tipo 2 está en aumento, estas personas tienen una menor capacidad de procesar eficientemente la glucosa. Una menor capacidad de procesar la glucosa se relaciona con una reducción en la capacidad de autocontrol. 

Esto puede llevar a una espiral negativa en el ámbito personal, laboral y social. Si la diabetes tipo 2 aumenta y a la vez nuestra sociedad tiene menor capacidad de perdonar, ¿es posible ambas tendencias estén relacionadas? 

 Fuente|www.miller-mccune.com
miércoles, octubre 22, 2014 |
Próxima parada: Avenida del Perdón
Durante muchos años, confié en el ego para liberarme del sufrimiento, para liberarme de mi sentir de pequeñez e incorrección. Me esforzaba por reparar las partes de mi persona que no eran adecuadas. Si me sentía insegura, me esforzaba por lograr seguridad, si sentía pereza, me concentraba en ser activa, si sentía miedo, me enfocaba en ser valiente, si sentía escasez me centraba en ser generosa…Creía que tenía que hacerme un lugar en este difícil, duro injusto mundo que otros habían construido para mí. A cada fracaso, a cada ideal no conseguido,surgía en mi la pesadumbre ¡había fallado ¡Si lo intentaba más intensamente podría ser adecuada y tener éxito! 

El camino era costoso y sufriente pero la recompensa merecía la pena. Por fin seria digna de ser amada, incluida,reconocida. Me había equivocado y mi mente confundida había tomado el bus-Separación, con paradas en la Avenida de la Culpa, Calle del Miedo, Plaza del Sufrimiento, Parque del Castigo. A veces parecía que el trayecto era correcto. Durante un breve espacio de tiempo me sentía bien, parecía que por fin algo marchaba, pero en el fondo, mi sentir me hablaba de desasosiego, tensión, presión. No me encontraba en paz. Ahora que había logrado mi lugar en el mundo, ahora que había logrado encajar, tenía que sostenerlo, no podía perderlo. Una angustiosa tensión me acompañaba en el camino. Si miraba alrededor parecía que no había otra manera de poder vivir ¡Todos hacíamos lo mismo¡. ¡Era la normal, era la vida¡ Mas tarde comprendí que ese “todos” era yo misma y que lo que llamaba normal no era más que demencia. Así camine durante largo tiempo: Sola, triste, incompleta a pesar de sostener una gran sonrisa externa y convencer al mundo y a mí misma que todo estaba bien. 

Un día sentí en el fondo de mi corazón que tenía que haber otra manera. Recuerdo ese día en el que decidí que mi función era ser Feliz y expresar Amor. Ese día decidí bajarme del bus-Separación y comenzó a cambiar mi credo. Emprendí el camino, vacilante y dudosa por esa nueva ruta desconocida para mí. Me sentía como en una cuerda floja. Si miraba hacia atrás, no quería retomar la espesura de la selva, si miraba hacia delante solo contaba con un claro pero todavía, leve susurro de mi corazón. Había tomado el bus-Perdón con paradas en la Avenida del Amor, la Plaza de la Compasión, la Calle de la Verdad, la Rotonda de la Aceptación. Sabia profundamente que no había marcha atrás. 

Hoy, aunque a veces me equivoco al hacer el trasbordo y me detengo en la parada del Miedo y la Culpa, me doy cuenta y amablemente, retorno a mi ruta. Hoy esa decisión de estar en Paz que apareció como un oasis en el desierto, la vivo mucho más firme, sin duda, sin dilación, pues ahora sé que ese oasis no solo no es una alucinación, sino que es el recuerdo de lo único Real. 

Hoy miro atrás y sonrío a tanta locura que sostenía desde la más pura inconsciencia 

Hoy miro atrás y celebro estar en el camino del perdón, en el camino del amor y sé que el cielo que habita en mi mente se viste de fiesta cada vez que recuerdo cual es mi Función en cada paso del camino. 

Gracias Ser por alumbrar cada noche oscura. 

Gracias Comprensión por tu siempre perfecto cuidado. Gracias Amor por revelarte ante mi real y poderoso

viernes, octubre 03, 2014 |
Desórdenes amorosos. ¿Por qué repites relaciones que te hacen daño?–Gemma Pitarch.

Una y otra y otra vez más. Has vuelto a repetir una relación dañina, quizá más dañina aún que la anterior. No entiendes por qué. No sabes para qué te envuelves en algo tan doloroso, por qué te siguen atrayendo esos hombres o esas mujeres pese a tantas malas experiencias. 

Ahora lo vas a entender; ni más ni menos es esto: te comportas inconscientemente de forma fiel a tu clan familiar. ¿Crees que tu elección de pareja o relación ha sido libre? ¿Crees que esa atracción fue algo del destino? La respuesta es no. Actuaste en función de un programa interno. Arrancó el ‘Windows’ de tu ‘ordenador biológico’ y no te diste ni cuenta… hasta ahora 

Gemma Pitarch, especialista y miembro de la Asociación Española de Bioneuroemoción, dirige este trayecto hacia lo más profundo de ti y de tu árbol familiar. 

¿Te embarcas en este gran viaje de auto-descubrimiento? 

EMPEZAMOS CON UN EJEMPLO 

Éste (aunque puedes colocar aquí el tuyo): 
– MUJER que va de relación en relación con hombres infieles y egocéntricos, tendentes al maltrato psicológico y emocional; hombres que anulan a la mujer o se sitúan siempre por encima de ella, imponiendo su voluntad. Mujer, en resumidas cuentas, que hace siempre el papel de VÍCTIMA y entrega todo su poder personal. No asume responsabilidades sobre sí misma. Se pierde en las relaciones. Deja de ser ella. 
– HOMBRE que busca una relación que le permita mantener todas sus vías de escape para satisfacer una muy baja autoestima. Busca una mujer manipulable, a la que manipula. Se niega a toda forma de compromiso (en algunos casos, esgrimiendo como defensa la figura de la madre), se auto-sabotea en el amor, castiga a sus ‘parejas’ (con maltrato psicológico, rechazo a diferentes niveles, además de intentar que esa mujer pierda todo su valor). Hombre que interpreta el papel de VERDUGO, eligiendo bien a sus víctimas. 

Ambos se encuentran. Vienen de relaciones en las que el patrón ha sido más o menos el mismo. Todo se repite. El dolor regresa. ¿Por qué? Aquí es donde aparece el clan familiar. 

LA FIDELIDAD AL CLAN ES LA RESPUESTA 

“Nuestro inconsciente –asegura Gemma Pitarch– tiene un programa muy arraigado, arcaico, de supervivencia: la Fidelidad Familiar Inconsciente. Viene de la época de las cavernas, cuando el rechazo del clan, la expulsión de la cueva, significaba la muerte”. Y éste es el mensaje del inconsciente: “Si mi familia me rechaza, el peligro de muerte es inminente”. 
“Así que –continúa Pitarch– ese inconsciente se asegura de que nos parezcamos a la familia repitiendo patrones. De este modo, el clan me reconoce como parte de él: tengo su misma temática de vida” 
Al ser concebidos, heredamos ya toda la información de nuestros ancestros. Está en nuestro material genético, en nuestro ADN. Somos, tal y como señala esta especialista en Bioneuroemoción, un BIO-ORDENADOR con “una serie de programas que se abren por defecto”. Nuestros ‘Windows’ se activan solos. 
**Por ejemplo: a partir de fechas de nacimiento. Este ‘Windows’ nos funciona siempre. Si es coincidente o muy cercana a la de un familiar, estamos “reparando esa vida”. Revisa tu árbol, tu clan, y responde a esta pregunta: ¿A quién reparo yo? Porque empezamos la segunda y muy importante fase de este viaje de auto-descubrimiento. Ésta: desórdenes

LA TOMA DE CONCIENCIA Y LA DESACTIVACIÓN DEL PROGRAMA 
El primer paso es tomar conciencia. Saber, comprender, asumir. ¿Que ha pasado en mi familia? ¿Qué información me llega de esos sucesos de mi clan? Volvamos a nuestro ejemplo inicial. Supongamos que esa mujer y ese hombre averiguan esto: 
– MUJER: Comprueba que está repitiendo el comportamiento de su abuela: una relación muy buscada con su marido, no aceptada por el entorno familiar, que acaba siendo para ella motivo de separación y mucho sufrimiento. Incluso, con una guerra por medio. 
– HOMBRE: Comprueba que repite el comportamiento de su abuelo: alguien que huía de toda forma de compromiso. Y que, incluso, huyó físicamente. Acabando, después, en una situación de abandono y pobreza. ¿Y ahora qué? Tenemos la información. Sabemos qué pasó. ¿Cómo actuar? Sencillamente, procedemos a DESACTIVAR EL PROGRAMA DE NUESTRO INCONSCIENTE. ¿Complicado? No, para nada. Gemma Pitarch lo relaciona con terapias para dejar de fumar. Podemos hacer uso de la ‘Hipnosis Ericksoniana’ (http://www.institutoericksonmadrid.com/que-es-hipnosis) para decirnos (y ordenarnos) lo siguiente: 

¿Qué sucede? Pues que queda inactivado, el inconsciente empieza a funcionar con otro programa… y no repite nunca más esos desórdenes amorosos. Eso sí, tienes que cumplir dos premisas fundamentales para esto: DESEARLO y TENER FUERZA DE VOLUNTAD para llevarlo a efecto. “Esta es una terapia –insiste Gemma Pitarch– que no se puede hacer si no quieres. Y sólo se quiere cuando uno se CANSA de repetir“. ¿Cansad@? Vamos con la tercera etapa de nuestro viaje. ¿Qué pasa ahora en mi vida? Empieza un nuevo ciclo… con un tiempo de transición. TIENES QUE PASAR ‘LA CUARENTENA’ 
La ‘cuarentena’ (que dicen algunos especialistas en Bioneuroemoción como Enric Corbera) “no tienen por qué ser 40 días. Pueden ser dos, tres o cuatro semanas dependiendo de la persona. Nunca más de mes y medio“, puntualiza Pitarch. Es un tiempo en el que te sientes raro contigo porque conviven en ti lo nuevo y lo que nuestra especialista llama la “inercia de vida” (la herencia del clan).
Tienes que estar muy presente en este tiempo. Cuando aparezcan esas conductas ‘antiguas’, detectarlas y decirte: “No, ahora no quiero hacer esto”. Así, refuerzas las nuevas conductas. Sólo necesitas un poquito de fuerza de voluntad porque el hábito nuevo se convierte enseguida en automático. Y ya estás haciendo rápido otras cosas en tu vida (Gemma Pitarch) 

¿Funciona? “En el 95% de los casos, con estos dos únicos pasos se soluciona, sí. Existe un 5% donde aparecen otras cuestiones que hay que tratar antes, como la ‘Inversión Psíquica’: personas que se boicotean a sí mismas; su programa es éste: Lo que es bueno para los demás no es bueno para mí. Primero, en estos casos, debemos tratar este problema”. 

Ahora sólo nos queda responder a dos preguntas: ¿Es la inconsciencia amorosa/emocional generalizada? y ¿qué beneficios tiene este paso de vida que daremos? Vamos con ellas. Son la última etapa de nuestro viaje iniciático. 

UN MAL GENERAL. UN BENEFICIO UNIVERSAL 
“Sí: la inconsciencia aquí es generalizada. Estamos reparando abuelos y bisabuelos, una generación de gente muy ruda y con una cultura muy cerrada hacia la figura de la mujer. A las mujeres que reparamos ahora, nuestras abuelas y bisabuelas, se las educaba para CONSENTIR; mujeres duras, casadas (en muchos casos) por conveniencia, educadas también para no mostrar sus sentimientos, para no hablar de si les apetecía o no el sexo con su marido, de si sufrían. De esto somos herederas. Somos la generación, además, que repara la guerra (Guerra Civil española)”, señala Pitarch. Y añade:
“Estamos reparando los grandes dramas familiares, de lo que no se habla. El inconsciente lo saca a través de síntomas comportamentales (de lo que tratamos en esta artículo: desórdenes amorosos repetitivos), psíquicos o psiquiátricos, dependiendo de cómo ha sido ese drama” 

Nos queda una última cuestión: 
¿SIRVE DE ALGO LO QUE ESTOY HACIENDO (O VOY A EMPEZAR A HACER)? ¿CUANDO CAMBIAS TÚ ‘LIMPIAS’ A TODO TU CLAN? 
“Sí. Al empezar a actuar de otra manera, al parar el programa –y por el hecho de que todos somos uno– se reparte este nuevo comportamiento en el inconsciente del clan“. 
Tú, que haces esto (o has decidido empezar a hacerlo), acabas de ‘meter’ una nueva información en el inconsciente de tu familia, “has cortado una pauta, algo que sirve para las nuevas generaciones“. Para los hijos, para tus hijos, para los hijos de tus hijos y los hijos de ellos. Éste es el gran valor de lo que haces. Pero aún hay más: 
“Si nos vamos a un nivel METAFÍSICO, en función del hecho de que el tiempo no existe, estás cambiando también el pasado de tu clan familiar” Ahora ya sí puedes responderte a esta pregunta que tal vez te habrás hecho muchas veces: 

¿REALMENTE MERECE LA PENA EL ESFUERZO QUE TENGO QUE HACER PARA CAMBIAR?
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