martes, febrero 22, 2011 |
El poder del perdón
por: Giselle Balido


Dicen que ‘errar es humano y perdonar es divino’. Las doctrinas espirituales siempre lo han afirmado... pero ahora la ciencia confirma que perdonar ofrece grandes beneficios para la salud y la calidad de vidaAlina, un ama de casa de 27 años, no logra perdonar a su hermana Silvia, dos años mayor que ella, porque en una ocasión Silvia contó algo que Alina le dijo en confidencia y esto le causó graves problemas con su novio. El incidente ocurrió hace 10 años, cuando ambas eran adolescentes. ‘Pero a partir de ese momento supe que no podía confiar en ella. No logro perdonar su traición. Aún hoy la veo con recelo y no le cuento mis cosas’, admite Alina. Esto ha creado distancia entre las hermanas, quienes se tratan como simples conocidas.

Por más de 10 años, Daniela, una ejecutiva de 48 años, se entregó en cuerpo y alma a una empresa que, al final, le dio la promoción por la que ella tanto trabajó a una colega más joven. ‘Cada vez que pienso en eso me amargo. Me duele admitirlo, porque nunca me creí capaz de sentir algo así, pero odio a mi ex jefe’, confiesa.

Vanessa, una artista gráfica de 38 años, logró escapar de un régimen totalitario, donde fue interrogada y acosada por vecinos convertidos en agentes del gobierno. Ella asegura que jamás podrá perdonar a quienes fueron sus verdugos sicológicos.
’Durante muchos años viví en el terror, y eso es algo que no puedo olvidar. Pienso que si perdono, estoy exonerando a esas personas y, de alguna manera, le estoy faltando el respeto a todo el que sufrió como yo’.

Atrapadas sin salida
Como demuestran estos tres casos, la incapacidad de perdonar lo mismo puede ocurrir en un caso sencillo como el de Alina —que ha convertido un error de la adolescencia en un juicio total e inmutable de su hermana—como en uno tan terrible como el de Vanessa, que durante años sufrió sicológica y emocionalmente, y hasta temió por su vida.
Cada una se siente perfectamente justificada en su posición. De alguna manera, ellas sienten que al negarse a perdonar a estas personas, las están ‘castigando’ o, al menos, que imparten justicia. En otras palabras: consciente o inconscientemente, creen que olvidar el pasado de alguna manera ‘libera’ a sus victimarios de sus culpas. ¿La realidad? Son ellas quienes, al mantener vivo el rencor y el resentimiento, quedan atrapadas en esos sentimientos negativos, que afectan su paz mental y su salud. Perdonar las liberaría a ellas, no a sus ‘verdugos’, como les llama Vanessa. Además, el doctor Douglas Kelly, de Arizona State University, que trabaja con las parejas para ayudarlas en el proceso de sanar su relación, aclara que ‘perdonar no quiere decir que aceptamos las malas acciones de otros, o que estas no tienen consecuencias; perdonar es terapéutico...’
Porque como los sicólogos y los maestros espirituales de todas las religiones nos recuerdan, perdonar es algo que hacemos por nosotros mismos, no por la persona que nos hirió. Este concepto no es difícil de entender; sin embargo, muchas personas no captan su significado más profundo.

Carga tóxica
El rencor no es un sentimiento agradable. Cada vez que pensamos en la persona o en la circunstancia que lo provoca, volvemos a experimentar todas esas sensaciones desagradables que originalmente vivimos: ira, impotencia, frustración, dolor, ansiedad... Esa carga tóxica inunda nuestra mente y recorre nuestro organismo, y no hay que decir que esto no conduce a la felicidad, sino todo lo contrario: nos llena de amargura. ¿Te imaginas los estragos que esto causa en tu salud? Presión arterial elevada, dolor de cabeza, indigestión, calambres causados por la tensión muscular... Esto es solo parte del precio que pagas al no perdonar. Pero nada se compara con el daño que te causas en el plano emocional, porque el odio y el rencor apagan el espíritu; te quitan la energía vital positiva. Irónicamente, por ellos sigues siendo una víctima —esta vez voluntaria— de aquello que tanto te hirió en el pasado.
Como explica Caroline Myss, la famosa intuitiva médica, autora del best seller Anatomía del espíritu: mantener vivo el rencor es como si te hubieran hecho una herida física, que ya hubiese sanado, y a cada momento volvieras a abrirla, para sentir lo terrible y dolorosa que fue. Por algo dice un viejo proverbio chino: ‘La persona que quiere venganza, debe cavar dos fosas’.
Perdona... por ti
Sabemos que el perdón es uno de los fundamentos de todas las religiones del mundo. Pero ahora también la evidencia científica demuestra que perdonar tiene un efecto positivo en la salud y en la calidad de vida en general.
El doctor Frederick Luskin, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, es fundador del Stanford Forgiveness Project, que estudia los efectos del perdón en el ser humano. Luskin también es el autor de Forgive for Good (traducción libre: Perdona para siempre). El afirma que perdonar nos libera para vivir a plenitud y con salud de mente, cuerpo y espíritu.
’Uno de nuestros estudios reveló que la persona promedio que aprende a perdonar, eleva su vitalidad, su apetito, sus patrones de sueño y su energía en un 15 por ciento’, explica. ‘Hemos aprendido que todo aquello que nos ayude a reducir la ira, el dolor y la depresión, puede reducir también la presión arterial y hacer a las personas más optimistas, energéticas y vitales’.

El resultado de las investigaciones demuestra que perdonar de corazón:
● Disminuye los niveles de ira y hostilidad
● Aumenta los sentimientos de amor
● Mejora la habilidad de controlar la ira
● Aumenta la capacidad de confiar en otros
● Nos libera de los sentimientos negativos asociados a eventos del pasado
● Nos permite dejar de repetir ciertos patrones negativos
● Mejora la salud en general
● Demuestra una mejora significativa en los desórdenes de índole sicológica.
Si perdonar es algo tan positivo y terapéutico, ¿por qué hay personas que no logran hacerlo genuinamente, de corazón?
"Nos han enseñado a sentir ira, a sufrir de depresión... pero nadie nos enseñó a perdonar’, dice Luskin. Afortunadamente, existen técnicas para aprender a liberarnos de los rencores del pasado.

El camino a la sanación
Perdonar no es una solución instantánea, sino la culminación de un proceso interior que toma tiempo y debe llevarse a cabo de forma consciente y voluntaria, nunca para complacer a otros o para acallar nuestra propia conciencia. Luskin, que además creó un sistema de varios pasos hacia el perdón, ofrece una fórmula breve para iniciar el proceso.

1. Cambia la historia
’Las personas tienden a ver lo que les pasó como algo catastrófico. Yo les sugiero que hagan lo contrario’, explica Luskin. ‘Que en vez de hablar de la cosa tan terrible que les hicieron, hablen de lo que pueden hacer para lidiar con la situación, de cómo la están manejando, y de qué manera están creciendo y aprendiendo de ella’.

2. Maneja el estres
Es necesario tener un sistema de manejo del estrés, ya sea la meditación, la visualización o una técnica de respiración... Por ejemplo: respirar con el diafragma, concentrar la atención en el corazón para practicar la compasión, o rezar por la otra persona, como recomienda la doctrina cristiana, reduce la reacción del sistema nervioso y nos pone en contacto con nuestro lado espiritual. En el momento mismo en el que aparece el pensamiento negativo, hay que reconocerlo: ‘Oh, de nuevo siento rencor’. Según Luskin, ‘ese es el momento de acudir a una práctica antiestrés’.

3 Aclara tus pensamientos
’Muchos tienen una idea distorsionada de la vida, de cómo debe ser el mundo y de lo que este les debe. Hay que aceptar que no siempre podemos obtener lo que deseamos’.


Si deseas adentrarte más en el proceso, piensa en estos pasos:
Descubre tu ira
● ¿Has reconocido tu ira?
● ¿Ha afectado esta tu salud?
● ¿Te obsesiona el daño que te hicieron o la persona que lo causó?
● ¿Este evento ha cambiado tu vida, o tu visión de la vida?
Decide perdonar
● Acepta que la actitud que has mantenido hasta ahora, no ha funcionado.
● Ábrete a la posibilidad de iniciar el proceso de perdonar.
● Decide perdonar.
Trabaja hacia el perdón
● Trata de entender lo ocurrido.
● Cultiva la compasión.
● Reconoce y acepta tu dolor.
● Ten un acto de bondad con la persona que te hirió, como una forma de honrar tu decisión de sanar tu espíritu.
Libérate de la prisión
● Reconoce tu necesidad de perdonar.
● Acepta que no estás sola.
● Descubre el propósito de tu vida.
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3 Dejaron huellas de su paso...:

On 22/2/11 03:26 , Pilar dijo...

Tomando como ejemplo el tercer caso que expones.

Creo que las víctimas de estas situaciones extremas, suficiente hacen con tratar de apaciguar al dolor por las consecuencias que en su vida ha representado tal maldad hacia ellas.

El que olvida está condenado a dejar que se repita la historia. Realmente se trata de seguir progresando y mejorando, tratando de no permitir que se repitan situaciones que impiden el desarrollo en paz.

NO TODO ES PERDONABLE. Hay que saber quién MERECE ese perdón. MUCHOS de ellos ni lo desean, incluso se mantienen en la misma actitud agresiva y muchas veces asesina.

"Perdonar es divino" Exacto, pero... Dios no perdona TODO, Dios es JUSTICIA, sabe quién merece un castigo por su maldad y por lo tanto no va a perdonarles. ¿Acaso hay elementos que constantemente hacen fechorías que NO PIDEN perdón? Entonces ¿estamos de acuerdo con la IMPUNIDAD?.

Una cosa es tomarnos la JUSTICIA por nuestra mano y otra es HACER POR CALMAR el gran dolor y perjuicio que puede llegarnos a causar nuestro semejante. ¡Esa es nuestra lucha cuando así nos ocurre!

Suficiente tenemos con que a la vez que intentamos recuperarnos por el golpe que otros nos dan, no perdamos la confianza en todo ser humano. Intentar alejarnos de quien vive sólo para causar mal, eso significará que hemos aprendido la lección que hemos recibido, y seguir adelante con buen ánimo.

El no perdonar, no significa ODIAR.

En cambio, si quien nos ha hecho daño DEMUESTRA POR SUS ACCIONES que está ARREPENTIDO de sus miserias... SÍ PODREMOS PERDONAR. Pero siempre será nuestra potestad la medida de relación con ellos.

Querida Siry, como ves es un tema complejo, tiene muchas facetas, y muy largo de considerar.

Gracias por atender mi punto de vista y permitir este extenso comentario. Te pasa por tocar un tema apasionante jajajaaaa

 
On 22/2/11 22:03 , Siry dijo...

Ciertamente Pilar el perdón es un tema apasionante.
Coincido en que existen situaciones realmente imperdonables, y el término justicia es la que mejor se aplica. Estamos rodeados de tantas formas de violencia y agresión que hablar de un perdón y olvidar es hacer que la conducta se repita (como lamentablemente sucede) por no traer consecuencias a quien hace daño (intencional y muy bien premeditado o por placer) sin importar las secuelas que esto hrá en la otra persona.
Indudablememte existen asuntos muy complicados, pero tambien es cierto que muchas veces dejamos que el resentimiento se adueñe de nosotros con asuntos que no eran tan graves en realidad.

El perdón tiene indudablemente muchas facetas, y para mi es muy agradable recibir tus comentarios, pues con ellos aprendo y crezco.

Un abrazo

 
On 27/2/11 05:22 , miriam dijo...

Yo pienso que es muy dificil y a mi me cuesta mucho trabajo perdonar cuando me han herido muy hondo, cuando me han echo sufrir sin mas ni mas solo por hacer daño y cuando me viene ese rencor hacia aquella u otra persona me hace sentir muy mal, pero he encontrado un buen remedio, cierro los ojos y fuertemente le pido a Dios que limpie mi corazon de ese rencor y ese odio y de verdad que me da resultado, no para siempre pero en ese momento me relajo y me siento mejor persona, un saludo para todos los de esta pagina y ojala les funcione lo que yo hago.Me llamo Miriam y soy cubana, no se como elegir mi identidad, Siry me puedes ayudar?.

 
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