lunes, octubre 03, 2011 |
Los estudiantes se amontonaban a sus pies en la Madrasa para escuchar la sabiduria que salia por su boca. Los sofistas y sus huestes yacian vencidas a sus pies. Su erudicion y su conocimiento no tenian parangon. Eran los emires los que acudian a su presencia a solicitar consejo, esperando humildes a que Alim les indicase que podian acercarse.

La tarde transcurria placida y Alim condujo a sus discipulos a las afueras de la ciudad, alli donde una arboleda ocultaba la curva del camino, y se sentaron todos en silencio. Al cabo del rato un pensamiento agito la quietud y antes de que floreciese en la boca de alguien, Alim hablo de los signos, provocando miradas estupefactas y ojos desorbitados, dado que habia respondido a una pregunta no dicha que muchos se hicieron, acerca de aquella salida fuera de la Madrasa y la larga espera.

Al cabo se escucho un carro que se aproximaba por el camino mas alla de la curva y Alim dijo: "Viene un carro cargado de mercancia". Y efectivamente poco despues llego un carro lleno de mercancia. Despues dijo: "Viene un carro vacio". Y efectivamente el carro estaba vacio.

Los discipulos perdieron la cuenta de los carros que pasaron y su entusiasmo ante los aciertos de Alim dejo paso a una paciente espera de sus palabras, finalmente dijo:

"Los carros llenos ejercen una presion sobre los muelles, que no chirrian. Son como aquellos hombres que han llenado sus vidas de fe y obras, de modo que el conocimiento llena sus actos y pasan discretos y majestuosos entre los hombres, sin alterar la paz con gritos o palabras desaforadas. Los carros vacios se bambolean sobre los muelles, que chirrian a merced de las oquedades en el camino, anunciando su llegada con esos chirridos, como aquellos hombres cuya incredulidad ha dejado sus vidas vacias de actos y de conocimiento y que doquiera llegan anuncian su presencia con ostentacion y griterio, vaniloquio y soberbia".

Se hizo el silencio, Alim y sus discipulos esperaron la llegada del siguiente carro, que no tardo en oirse llegar desde bien lejos, anunciando la llegada del carro mas vacio y desvencijado que nadie pudiese nunca imaginar, y provocando una sonrisa complice entre todos ellos. Finalmente el carro llego y ...¡estaba lleno de cascabeles!.
Category: |
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

3 Dejaron huellas de su paso...:

On 3/10/11 09:29 , Samuel dijo...

Creo que no entendí muy bien este cuento. El trata de dejar un mensaje pero lo que sucede al final es algo irónico. Me ayudan a entenderlo?

 
On 3/10/11 09:29 , Mari Carmen dijo...

Hola cielo. Sólo quería decirte que te dejé un premio en mi blog. Si te apetece pasarte a por él aquí te dejo el link:
http://elbienestarylasaludestaenti.blogspot.com/

Un fuerte abrazo

 
On 3/10/11 14:02 , Siry dijo...

Hola Samuel, el carro mas viejo y desvencijado venía lleno de cascabeles...
los cascabeles son unas bolas como las de navidad con pequeñas piecitas dentro, segun se mueven hacen mucho ruido y su peso es casi imperceptible.
Por eso el final concluye de esa manera, a veces parecemos una carreta llena pero suena vacia, lo que traemos sencillamente no tiene valor...

 
Blog Widget by LinkWithin