sábado, septiembre 17, 2011 |
Una noche , cuando Nasruddin y su esposa estaban sentados para cenar, alguien aporreó la puerta. Al abrir, Nasruddin vio a un derviche con un manto de muchos colores y un turbante inmaculado.

- ¡ No te quedes ahí- dijo bruscamente el hombre-, Soy el invitado de Alá, y estás obligado a invitarme y darme tu comida y tu bebida más apetitosas. Luego descansaré la cabeza en tu mejor almohada y dormiré bajo tus mantas mas cálidas.

-Un momento -dijo el mulá mientras se ponía su manto-, Te llevaré a un lugar mucho más conveniente para un hombre santo como tú.-Pidío al derviche que le siguiera y fué corriendo a la mezquita de la ciudad.

-¡ No puedo quedarme aquí ! -dijo el sabio indignado-, Hace frío, esta oscuro y no hay nada que comer.

-Disculpa -contestó Nasruddin -, pero dijistes que eras el invitado de Alá, y pensé que, como es lógico, estarías más a gusto en casa de Alá.

Cuentos sufies
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2 Dejaron huellas de su paso...:

On 17/9/11 19:06 , Nelita dijo...

Excelente tu blog, estamos en la misma sintonía en crecimiento personal,así que sigue adelante.
Trato siempre de pasar por tu blog pero no me daba el tiempo para escribir estas pocas lineas,mucha suerte saludos de uruguay nelita

 
On 17/9/11 22:07 , Siry dijo...

Gracias Nelita, esta es tu cabañita-

 
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