lunes, marzo 28, 2011 |
Un gato pasó casualmente junto a una asamblea de perros cuyo líder decía:

-¡Hermanos, recemos juntos y pidamos con fervor que el Gran Dios Perro nos envíe del cielo buenos y abundantes huesos!

El gato se alejó de allí, diciendo para sí:

-¡Estúpidos idolatras, ignorantes infieles!

¿Cómo es posible que le recen a ese dios de paganos y no al verdadero Gran Dios Gato, y cómo es posible que en vez de huesos no pidan ratones?


Moraleja: muchas veces la mente es enemigo invisible nos lleva al fanatismo y nos oculta la verdad.
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1 Dejaron huellas de su paso...:

On 28/3/11 10:36 , andré de ártabro dijo...

Dice el adagio latino "lo bueno, si breve, dos veces bueno,"" y tu post es breve, aleccionador y muy bueno.
Un beso

 
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