jueves, marzo 24, 2011 |
Érase una vez un hombre sumamente estúpido -un loco o quizás un sabio- que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que por las noches casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

Una noche tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba.

A la mañana siguiente sacó el papel y leyó: "calzoncillos..." y allí estaban. Se los puso. "Camisa..." allí estaba. Se la puso también. "Sombrero..." allí estaba. Y se lo encasquetó en la cabeza.

Estaba verdaderamente encantado... hasta que le asaltó un horrible pensamiento:

-¿Y yo...? ¿Dónde estoy yo?. Había olvidado anotarlo. De modo que se puso a buscar y a buscar... pero en vano. No pudo encontrarse a sí mismo.
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2 Dejaron huellas de su paso...:

On 24/3/11 17:30 , andré de ártabro dijo...

....Y cuantas veces me pasa a mí que no acabo de encontrarme aunque encuentre camiseta y calzoncillo..por eso a veces me pierdo mis sentimientos, y gracias a los sentimientos ,"a veces, algunas veces me encuentro""
¡Magnífica tu entrada.
Un beso

 
On 24/3/11 17:57 , bicho dijo...

Encantada de encontrarte gracias a que ´tú me encontrastes a mi....

 
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