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viernes, septiembre 20, 2013 |
Es indispensable abrir espacio para todos los miembros de la familia para que ninguno quede excluido y que más adelante algún descendiente no siga a esta persona excluida, experimentando otras experiencias de vida y no las de su antecesor, clamando ser reconocido dentro del sistema familiar. 

Es importante que en una familia se tome en cuenta a las personas que han muerto, sobre todo si son muertes de jóvenes y que han sido olvidadas, poniendo especial énfasis en los hermanos... porque los que vienen detrás tienden a “seguirlos”, generando alguna enfermedad o estando propensos a los accidentes, esto se da en el contexto del “amor ciego” aquel que en su “buena consciencia” lo hace por amor al que se ha ido. Se observa en muchos casos cuando por ejemplo una persona tiene un anhelo por realizar algo y puede que no se posea ningún talento para ello pero una “fuerza sistémica” le empuja a lograr los sueños que otro miembro desaparecido no pudo cumplir. Así obra el amor... buscando equilibrio en las dinámicas familiares. 

También se observa en los casos de personas alcohólicas o adictos a las drogas, donde algún miembro de la familia siente un dolor tan grande que prefiere estar “ausente” para no sentir ese dolor, o bien buscando infantilmente la muerte para salvar posiblemente al padre... por amor. 

Los niños captan todos los mensajes de la energía familiar y por tanto crecen y adoptan tácitamente el lugar del excluido, comportándose inclusive sin saberlo como lo haría el anterior miembro de la familia., en consecuencia dejan de vivir su propia vida... para vivir la del miembro excluido. 

El mayor problema de todo ser humano es no sentirse parte de “la vida”, por mantener pesadas cargas familiares que impiden su libre fluir hacia adelante, sólo a través de vivir los principios de los órdenes del amor, se pueden liberar de las tensiones creadas en el sistema familiar, puedes lograr sentirte conectado a la vida, al mundo y por ende a tu cuerpo... porque honras tu existencia y la agradeces dándole su lugar jerárquico a la vida en su plenitud. 

¿Cómo incluir a los excluidos del sistema familiar? 

Reconocerlos: Tener consciencia que existen sin justificar nuestro fracaso en ellos, simplemente saber que existen y que de allí venimos. 
Darles un lugar: Abrir nuestro corazón en profunda aceptación a sus vidas y a su destino. 
Agradecer: Que gracias a lo que fue su vida o su muerte ahora emprendimos un camino de aprendizaje. Agradecer el precio que pagaron por ello. 
Ampliar la mirada: dejando de hacer juicio por lo que "supuestamente" hicieron porque ellos también están sujetos al sistema. 
Tomar fuerza: De su historia, observar detenidamente cual es el aprendizaje y tomarlo. 

Escrito por Luz Rodríguez
lunes, agosto 19, 2013 |
Es tu naturaleza ser feliz....
Sé feliz!!!!
Una persona infeliz crea infelicidad

Si eres feliz los demás serán felices. La Felicidad sólo puede existir en un océano de felicidad, no puede existir sola... 

"La situación es muy absurda. Los padres se siguen sacrificando por ti; el padre, la madre se sacrifican por ti. Ellos dicen: “Me estoy sacrificando por mis hijos”. Naturalmente se desquitan al decir esto porque mientras la madre se sacrifica por el hijo, ella está destruyendo su propia vida. Ella se desquitará. Lo dirá una y otra vez, lo dejará bien claro una y otra vez: “Me he sacrificado por ti. Conócelo bien, recuérdalo bien, que he sacrificado mi vida, mi juventud, todo, por ti”. Ella tratará además de persuadirte: “Haz lo mismo por tus hijos”. Entonces tú te sacrificas por tus hijos y luego les persuades para que hagan lo mismo con sus hijos… 

En consecuencia nadie vive jamás. Una generación se sacrifica por la otra, y si no te sacrificas, entonces no eres respetado. Nadie te respeta, entonces eres un criminal. Si no te sacrificas por otros, entonces te dicen: “¿Qué estás haciendo? No eres una buena persona, eres inmoral. El sacrificio es bueno. Vivir para uno mismo es egoísmo”. Mira simplemente lo que esta gente ha estado diciendo: ser feliz es egoísta, sacrificarse es bueno. Pero al sacrificarte serás infeliz, y una persona infeliz crea infelicidad a su alrededor, y una persona infeliz se desquitará; nunca podrá olvidar, su vida ha sido destruída. Nos dicen que la mujer se tiene que sacrificar por el marido y que el marido se tiene que sacrificar por la mujer ¿Para qué? Ambos se sacrifican, por tanto, ambos pierden vida. 

Yo enseño una vocación pura por uno mismo. Nunca te sacrifiques por nadie. Vive tu vida auténticamente y así nunca tendrás la necesidad de desquitarte ni sentirás rencor alguno contra nadie. Y una persona que no siente rencor contra nadie es una persona amorosa, compasiva, cordial, dadivosa. Y una persona que no siente rencor contra nadie –ni contra sus hijos, ni contra su marido, ni contra su esposa- es tremendamente hermosa. Crea un ambiente de felicidad alrededor de ella. Quienquiera que entre en contacto con ella comparte su felicidad. 

Ocúpate de ti mismo. 

Mira simplemente a los árboles. No hay un árbol que esté tratando de sacrificarse por otro árbol; consecuentemente, tienen verdor. Si empiezan a sacrificarse, ningún árbol tendrá verdor, ningún árbol florecerá jamás. Mira las estrellas. Se ocupan de sí mismas: brillan para sí mismas, no se sacrifican. De otra manera la existencia se volvería fea y oscura. El ocuparse de uno mismo es natural. Y ese “sí mismo” que estoy enseñando es lo que define el Tao: tu naturaleza. Escúchala, síguela. Tu naturaleza te está diciendo: “Se feliz”... 

Vive para ti mismo y vivirás para todos los demás, pero éste no es un sacrificio. Vive para ti mismo. Se real, auténticamente dedicado a ti mismo; ese es el proceder de la naturaleza. Cuida de tu felicidad, de tu descanso, de tu vida, y te sorprenderás de que cuando te sientes feliz ayudas a otros a sentirse felices, porque entiendes, poco a poco, que si los otros se sientes felices tú te sentirás más feliz. La felicidad sólo puede existir en un océano de felicidad. No puede existir sola". 

 Osho, El sendero del Tao
miércoles, abril 04, 2012 |
Un padre envía al mundo a sus cuatro hijos, a los que ha criado por igual. Como caminan uno junto al otro, ocupan toda la acera. Se acerca un anciano, que no puede pasar. “No es que no queramos dejarle pasar, ¡es que nos han educado así!”, argumentan.

¿Y qué dice el anciano?

Les pregunta sus nombres. Causa, Verse, Diálogo, Cosecha”, responden. Y el viejo les enseña: “Causa, tú camina delante; Verse detrás; luego Diálogo, y al final Cosecha”.

¿Cuál es la enseñanza?

Eduquemos a cada niño según su talento.

¿Cómo educa usted a sus hijos?

Ayudándolos a ser felices. Los niños de hoy están muy espabilados… y se aburren en la escuela: ¡fijémonos en sus talentos y ayudémoslos a vivir como personas libres y felices! Aún están educándolos para que paguen hipotecas y sean siervos…

Djiby Cissokho, intérprete de kora. Extracto de una entrevista en La Vanguardia.
viernes, marzo 11, 2011 |

Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.
Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza:
-¿Vienes a jugar conmigo?

Pero el muchacho contestó:
-Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.
-Lo siento---dijo el árbol-. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.

El muchacho tomó las manzanas obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó:
-¿Vienes a jugar conmigo?
-No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?
-Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.

El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado.
-¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
-Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?

El árbol contestó:
-Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.

El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
-Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.

El hombre replicó:
-No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.

Entonces el árbol, llorando, le dijo:
-Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.

Y el hombre contestó:
-No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...
-Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.

El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.

Esta es la historia de cada uno de nosotros, el árbol son nuestros padres. De niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?
lunes, mayo 19, 2008 |
A mi maestro. Edmundo J. Jacir
Esta semana comienzo un ciclo de agradecimiento a mis maestros, todos esos seres maravillosos que en algún momento de la vida me crucé en su camino, dejando éstos huellas imborrables en mí, enseñanzas que marcaron un antes y un después.
Todas las experiencias que compartiré, son reales y los nombres también lo son. Personas maravillosas muchas de las cuales no he vuelto a saber de ellas.

Comienzo con un ser maravilloso, el Señor Edmundo J. Jacir, a quien conocí cuando comencé a trabajar en el mercado asegurador, pues con apenas 21 años, ya era productor exclusivo de una aseguradora venezolana, entré por la puerta grande, pues no fui a buscar trabajo, estaba en plena formación universitaria, pero como resistirse cuando quien me propuso empleo era Sub-gerente de producción, siendo tan joven entré en este difícil y competitivo mundo.

Yo era la productora más joven y el Señor Jacir era el de más edad, el más experimentado, él tenía mas de 70 años, ambos teníamos el cubículo en el piso 11, y él parece que me vigilaba para venir a conversar y darme consejos.

Recuerdo cuando le decía que yo tenía mucho trabajo, él me dice "que malo es trabajar, yo nunca en mi vida he trabajado, debe ser tan desagradable eso, uf trabajar" "yo siempre he hecho lo que me gusta, y por ende siempre me he entretenido con mucho gusto y jamás he trabajado, siempre hice lo que me agradaba en lugar de perder mi tiempo y malgastar mis energías en aquello que me desagrada" asi empezó a enseñarme, asi es, la vida y "el trabajo" será "trabajo" si se hace contra gusto o en aquello que incomoda, que suerte he tenido en la vida, escogí una carrera y entré en un empleo el que luego me gustó, asi que poco a poco dejé de trabajar y a ocuparme de lo que me agrada, y que bueno que por ello me pagan jajaja.

Luego me encontró dando explicaciones por un error cometido, al rato lo tenía en mi cubículo, me enseñó que "nunca des explicaciones, quien te quiere no las necesita y aquel que no te quiere nunca te las creerá" asi como pueden deducir, nunca mas dí explicaciones a nadie, tan solo pido disculpas cuando me equivoco, tampoco las pido.
Pero su mayor enseñanza me la dejó cuando con mas confianza me comentó parte de su vida, tenía una inmensa fortuna que venía de familia, él había nacido en Belén, donde nació Jesús, me contó que era padre de 2 hijos pero no eran suyos, eran adoptados, está fue la conversación que guardo en mi corazón:

Jacir- Mi esposa y yo no tuvimos hijos, pero nunca nos ocupamos por saber quien era el culpable, si nos poníamos a averiguar, de resultar mi señora, ella se sentiría mal al saber que nunca me daría un hijo, y de resultar yo, como privarla a ella de ser madre, asi que nunca nos ocupamos en averiguarlo.


Yo- decidieron adoptar, y 2 niños?

Jacir- nos dedicamos a buscar un niño sin padres y adoptarlo. Viajamos mucho, y en una oportunidad estábamos en Canadá, en un orfelitano que visitamos nos encontramos con unos chiquillos, el niño de poco mas del añito y la hermanita de pocos meses, los padres habían muerto hacia poco en un accidente de tránsito, mi señora y yo enseguida quisimos ser sus padres. Hicimos las gestiones y los trajimos al país.


Yo- los niños saben que son adoptados?

Jacir- Siempre lo supieron, se lo dijimos antes que empezaran el colegio, y que bueno es decir siempre la verdad.


yo- claro, aunque debe ser difícil decirlo

Jacir- mas difícil sería enfrentar años mas tarde una mentira

Jacir- Una vez en el colegio de monjas mandaron llamar a mi señora, la niña había ofendido a otra niña, pero fíjate, la llaman para que regañe a mi niña, cuando otra niña le llamó recogida, mi niña enseguida le dijo "recogida no, escogida, yo era la mas bonita entre todas las niñas; pobres de tus padres que han tenido que calarte a ti asi como eres", mi señora supo que gracias a decirle la verdad a la niña le habíamos evitado un trauma, ahora ella se sentía escogida en lugar de recogida.


yo- que bueno (hay que decir siempre la verdad, aprendí ese día)

Jacir- A los años, cuando la niña cumplió los 18 años, el niño ya tenía los 19, siendo ambos mayores de edad, mi señora y yo decidimos darle en herencia absolutamente todos nuestros bienes a excepción de la casa donde vivíamos, una suma de dinero para manutención y bueno yo sigo entretenido en esto y gano buen dinero siempre (él era de los mejores productores), le dimos todo con documentos, a fin de cuentas son nuestros herederos.

Aunado a esto dos pasajes al Canadá para que ambos fueran al país de donde vinieron, y conocieran a su verdadera familia, nosotros siempre estuvimos en contacto con esas personas que eran todas muy pobres, y siempre mandábamos a decir misas a sus verdaderos padres.


Yo- tratando de aguantar las lágrimas

Jacir- Fue duro llevarlos al aeropuerto y despedirnos de ellos, era momento que ellos se reencontraran con sus raíces. Los pasajes eran solo de ida, sabíamos que ellos no regresarían


yo- Pero como es posible, tanto luchar por ellos y luego dejarlos partir...

Jacir- eso es ser padre, dejar que tus hijos levanten vuelo, son adultos y deben decidir sus vidas.
Pasaron 6 meses sabíamos de ellos por llamadas, estaban contentos, con tíos y primos. Sabíamos que se habían reencontrado, eran felices. Que más pueden pedir unos padres.
Pero un día llaman a la puerta, cuando mi señora va a ver quien es, eran ellos, los dos, con sus maletas se habían regresado, habían conocido a su verdadera familia, pero su verdadera familia no los había querido recibir cuando sus padres murieron, en cambio nosotros, le dimos calor de hogar y eso es lo que los hizo regresar, podían haber montado cualquier empresa en Canadá, tenían suficiente dinero para ello, pero decidiron volver con nosotros, a quienes nos veían y amaban como a sus padres.

Jacir- Mis hijos volvieron y nunca más se han ido, son mis hijos. Ambos son hoy día excelentes profesionales, con los bienes que le dimos han hecho negocios exitosos y como me han superado.


Yo- me quedé muda.

Aquel día aprendí lo que es ser un excelente padre y esposo, un ser desprendido, talvez por eso era tan exitoso en todo.


Señor Jacir, donde quiera que estés quiero darte las mas infinitas gracias por tanto que me has enseñado, por hacer de aquel espíritu indómito un ser que poco a poco ha ido valorando el amor, la sinceridad y el desprendimiento.

Desde lo más profundo de mi corazón quiero decirte el maestro grande y maravilloso que has sido para mí. TQM

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