miércoles, octubre 19, 2016 |

EL PORTERO DEL PROSTIBULO

No había en el pueblo peor oficio que el de portero del prostíbulo.

Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio.

Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y citó al personal para darle nuevas instrucciones. Al portero, le dijo:

A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.

-Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo no sé leer ni escribir.
-¡Ah! ¡Cuánto lo siento!, entonces ya no podrá seguir trabajando aqui.

-Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida.
-Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a dar una indemnización hasta que encuentre otra cosa. Lo siento y que tenga suerte.

Sin más, se dio vuelta y se fue. El portero sintió que el mundo se derrumbaba. ¿Qué hacer? Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, él lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio.

Pensó que ésta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo. Pero sólo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza derruída.

Usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa. Como en el pueblo no había una ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.

Y emprendió la marcha.

A su regreso, su vecino llamó a su puerta:
-Vengo a preguntarle si tiene un martillo para prestarme.
-Sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar. . .

como me quedé sin empleo. . .
-Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
-Está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo.
-¿Por qué no me lo vende?
--No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.

-Hagamos un trato -dijo el vecino.

Yo le pagaré los días de ida y vuelta más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.

Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días. . .

Aceptó. Volvió a montar su mula.

A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

-Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo. . .

Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, más una pequeña ganancia;

no dispongo de tiempo para el viaje.

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel.

Le pagó y se fue.

Recordaba las palabras escuchadas:
"No dispongo de cuatro días para compras".

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el viaje siguiente arriesgó un poco más de dinero trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Alquiló un galpón para almacenar las herramientas y algunas semanas después, con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos.

Y luego, ¿por qué no? Las tenazas. . . y las pinzas. . . y los cinceles.

Y luego fueron los clavos y los tornillos. . .

En diez años, aquel hombre se transformó, con su trabajo,

en un millonario fabricante de herramientas.

Un día decidió donar una escuela a su pueblo.

En ella, además de aprender a leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios más prácticos de la época.

En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
-Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de esta nueva escuela.

-El honor sería para mí - dijo el hombre.

Nada me gustaría más que firmar allí,

pero yo no sé leer ni escribir; soy analfabeto.

-¿Usted? - dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creer

- ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir?

Estoy asombrado. Me pregunto,

¿qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?

-Yo se lo puedo contestar

- respondió el hombre con calma -.

Si yo hubiera sabido leer y escribir...

todavia sería el portero del prostíbulo! . . .
Generalmente los cambios son vistos como adversidades.

Las adversidades encierran bendiciones.

Las crisis están llenas de oportunidades.

"UNA PATADA SIEMPRE ES UN PASO ADELANTE"...Recuerdalo!
lunes, octubre 17, 2016 |
"Había una vez un árabe que viajaba de noche. Sus esclavos, a la hora del descanso, se encontraron que no tenían mas de 19 estacas para atar a sus 20 camellos .

Cuando consultaron al amo, éste les dijo :"Simulen que clavan una estaca.

Cuando llegan al camello número 20 creerá que esta atado."

Así lo hicieron efectivamente, y a la mañana siguiente todos los camellos estaban en su sitio, y el numero 20, al lado de lo que se imaginaba, sin moverse de allí. Al desatarlos para marcharse, todos se pusieron en movimiento menos el numero 20 que seguía quieto sin moverse .

Entonces el amo dijo:
"Hagan el gesto de desatar la estaca de la cuerda, pues el tonto aún se cree atado".

Así lo hicieron, y el camello entonces se paró y se puso a caminar con los demás.

¿Cuáles son las falsas ataduras que te impiden ser tú mismo?

¿Habrá otros que te amarran a tu in-autenticidad por la cual no aspiras ser tú mismo? Y,

¿por qué no tratar de aprovechar al máximo tus inmensas potencialidades aspirando ser tú mismo?

¡Decídete a cambiar y a progresar para que NO se aplique el cuento del camello a tí mismo!

Enviado por Fernando Alvarez
viernes, septiembre 23, 2016 |

Las 12 leyes del Karma ¿Existe una máxima que debería ser la base de las acciones que uno toma a lo largo de su vida? 

Seguramente es la máxima de la compasión: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti. Confucio 

El Karma es el juez de nuestros actos, es la energía transcendente e invisible que se deriva de nuestros comportamientos y que va acumulando consecuencias y pagos conforme a ellos. El Karma simplemente nos dice que las fuerzas que pusimos en movimiento hace diez minutos o hace diez vidas volverán a nosotros. 

Íntimamente ligado a las reencarnaciones venideras, se convierte en la energía que usaremos para limpiar el alma hasta que alcancemos la perfección. Mientras que el karma simboliza la responsabilidad y el pago por nuestras acciones, la reencarnación nos ofrece la oportunidad de seguir avanzando
Según esto, nosotros tenemos la libertad de comportarnos como queramos desde la primera encarnación y, en consecuencia, acumularemos esta energía. La creación de karma bueno y malo e intencional o no intencional dictará lo que tenemos que enfrentar y resolver en la vida. Nuestra primera meta es aprender, a través de la experiencia, a ser mejores. 

Así, la Ley del karma no da lugar a la casualidad y en ella encierra 12 leyes que dictaminarán cómo responderemos por nuestras acciones, pensamientos y sentimientos: 

1. LA GRAN LEY o la ley de causa y efecto: hemos crecido con esta ley muy presente aunque no lo sepamos, simplemente nos dice que lo que sembramos es lo que cosecharemos. Lo que ponemos en el Universo es lo que vuelve a nosotros. La energía negativa enviada a otros volverá de nuevo a ti, pero 10 veces más potente, si siembras vientos recogerás tempestades. El Karma es el juez de nuestros actos que nos ayuda a reflexionar sobre nuestros sufrimientos. 

2. LEY DE LA CREACIÓN: la vida requiere de participemos de ella. Somos uno con el universo dentro y fuera, somos parte de la corriente de nacimiento de la naturaleza y nuestras vidas se reproducen como el resto de ciclos naturales. Lo que nos rodea nos da pistas sobre nuestro estado interior. Crea las opciones que quieras tener en tu vida. 

3. LEY DE LA HUMILDAD: lo que te niegas a aceptar, te va a seguir ocurriendo. Si ante alguien o algo solamente ves a un enemigo o algo negativo, entonces no estás en un nivel superior de existencia. Cumplir esta ley significa aceptar sin entrar a valorar la superioridad. 

4. LEY DEL CRECIMIENTO: donde quiera que vayas, siempre estarás tú. Para que podamos crecer en el espíritu somos nosotros los que debemos cambiar y no las personas, lugares o cosas que nos rodean. 
Solo tendremos control sobre nosotros mismos en nuestra vida. Si procuramos cambiar nuestro interior nuestra vida también cambiará, esto ha de hacerse con cuidado para que redunde en un beneficio kármico, no faltes de amor a ti mismo. 

5. LEY DE RESPONSABILIDAD: cada vez que algo malo sucede, hay algo mal en ti. Lo que nos rodea nos refleja y reflejamos lo que nos rodea; es importantísimo asumir la responsabilidad de lo que en tu vida está presente. 

6. LEY DE LA CONEXIÓN: Incluso si algo que hacemos parece insignificante, es muy importante saber que se hace en conexión con todo el universo. Cada paso lleva al siguiente paso y así sucesivamente. Alguien hará el trabajo inicial para que alguien obtenga algo. Ni el primer ni el último paso son más o menos importantes porque ambos son necesarios para realizar la tarea. Todos estamos conectados en pasado, presente y futuro. 

7. LEY DEL ENFOQUE: No se puede pensar en dos cosas al mismo tiempo. Tienes que ir subiendo peldaño por peldaño. Cuando perdemos el norte en nuestra brújula despertamos a la inseguridad y a la ira. 

8. LEY DEL DAR Y DE LA HOSPITALIDAD: Si tú crees que algo es verdad, entonces en algún momento de tu vida serás llamado a demostrar que es verdad. Da y otorga para poder poner en práctica lo que has aprendido. 

9. LEY DEL AQUÍ Y AHORA: Mirar hacia atrás y vivir anclados en el pasado es lo que nos impide disfrutar del presente y estar totalmente en el aquí y ahora. Los viejos pensamientos, hábitos y sueños son los que nos impiden renovar nuestro alma. 

10. LEY DEL CAMBIO: La historia se repite hasta que aprendamos las lecciones necesarias para cambiar nuestro camino. 

 11. LEY DE LA PACIENCIA Y LA RECOMPENSA: todas las recompensas requieren de un esfuerzo inicial. La mayor gratificación es la que demanda más dedicación, paciencia y persistencia. Amar nuestro sitio en el mundo recompensará nuestro esfuerzo a su debido tiempo, justo cuando hayamos aprendido la importancia de estos valores. 

12. LEY DE LA IMPORTANCIA E INSPIRACIÓN: el valor de algo es el resultado directo de la energía y la intención que se pone en él. Cada contribución personal es también una contribución a la totalidad. Las contribuciones mediocres no tienen ningún impacto en la totalidad, son tan comunes que se anulan entre ellas. Pon todo tu corazón en cada acto para que obtenga el valor necesario

Creas o no en la filosofía kármica, lo cierto es que a veces parece que de lo único que podemos estar seguros es de que la primavera o el invierno volverán pero, en verdad, como dijo Voltaire, “no es más sorprendente nacer dos veces y no una; pues todo en la naturaleza es resurrección”. 
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