lunes, febrero 07, 2011 |
Los seres humanos necesitan que los alienten. Sentir la calidez de la aprobación, aumenta la confianza en sí mismo.

En la persona cuya autoestima se ha elevado, se obra una especie de milagro. Repentinamente le caen mejor los demás y se hace más amable y solidaria, con quienes le rodean.

El elogio, también contribuye a suavizar los inevitables roces de la convivencia cotidiana. Una buena y saludable vida familiar se nutre de ellos. Los niños, en especial, están deseosos de reconocimiento y aprecio.

Una joven madre contó esta anécdota: "Mi hijito se porta mal a menudo, de manera que debo regañarlo. Pero un día su conducta fue especialmente buena, sin embargo, esa noche después de acomodarlo en su cama y al bajar por las escaleras lo oí llorar: fui a verlo, y lo encontré con la cara hundida en la almohada. Entre sollozos me preguntó si no había sido un buen niño.

"La pregunta me traspasó como un puñal -agregó la madre- nunca había dudado en corregirlo cuando hacía algo malo; pero cuando se portó bien ni siquiera lo noté. Lo había mandado a dormir sin darle una palabra de reconocimiento".

El elogio hace que la gente, de lo mejor de sí pero quien lo da siente también la satisfacción de haber creado en el otro un especial estado de ánimo, de la misma manera como "...

las flores dejan siempre parte de su fragancia en la mano de quien las ofrece".

Gottfried Von Kronenberg
sábado, febrero 05, 2011 |
A veces, es mejor dejar que algo se vaya y comenzar de nuevo. Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez. Cuando algo sucede en nuestras vidas que encontramos difícil de aceptar, tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas.

Si lo hay, debemos hacer los que podamos para que todo esté de nuevo bien.

Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado los "qué hubiera pasado si..." y los "por qué?", quizás aprendamos una lección valiosa.

Y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia.

Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pudo haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir.

"Todo lo que sucede, sucede por una razón"

Marcela Opazo Castro
viernes, febrero 04, 2011 |
Cuando descubrimos, cuando entendemos y comprendemos que SOMOS uno con nosotros, con todos y con TODO, la vida cambia. Cuando no estamos conformes con lo que vivimos y queremos algo diferente, solo tenemos que hacer algo diferente y simple y sencillamente se inicia un camino de transformación interna para conectarnos con nuestra esencia, nuestra alma, que es en definitiva esa sutil voz que todos tenemos dentro y le llamo DIOS.

El inicio es imperceptible y generalmente inconsciente pero lo importante es que se va iniciando un cambio y lo notaremos a medida nos conectemos con ser consientes de lo que hacemos, decimos y sentimos (coherencia) y el amor incondicional, amor por nosotros mismos para luego poder dar y proyectar lo que somos: AMOR infinito desde la conciencia unificada. YO!

Lic. Magdalena Grimaldi
- Licenciatura en Educación Integral.
- Instructora Certificada Louisa Hay Filosophy.
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